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Todos
los años
En muchos lugares de nuestra región, la Fiesta de Moros y Cristianos se vuelve a celebrar todos los años, haciendo resurgir los acontecimientos históricos de la conquista de nuestro país por los moros y la reconquista posterior por los ejércitos cristianos. En el año 711 después de Cristo, los guerreros moros pisaron suelo español por primera vez y, en pocos años ocuparon casi toda la península ibérica. La reconquista llevada a cabo por los cristianos duró hasta finales del siglo XIII cuando en 1492, los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, liberaron Granada expulsando así a los últimos moros de España. Estas festividades proceden de la ciudad de Alcoy, donde cada año
del 21 al 24 de abril se celebra la Fiesta posiblemente más hermosa
y mayor en honor de Sant Jordi, quien el 23 de abril de 1276, protegió
la Plaza de Alcoy del ataque de los caballeros moros de Al-Azraq.
La Fiesta de Moros y Cristianos de Moraira, de la cual quisiera hablar ahora, se celebra el segundo o tercer fin de semana de junio. Hay en total nueve grupos de ejército, llamados “filás”, cuatro cristianos y cinco moros. Yo pertenezco a “Las Conquistadoras” que se fundaron a finales de 1996. Cada grupo tiene varios colores básicos reflejados en la bandera y en los disfraces. Nuestros colores son el beis, el ámbar y el verde oscuro. Nuestro emblema consiste en una ballesta, flechas y una trompeta de concha. De forma rotativa, cada grupo, tanto los moros como los cristianos, tiene
que llevar una vez la capitanía, es decir la dirección del
ejército, hacer un obsequio a todos los demás grupos, invitarles
a tomar algo, y pensar en unas atracciones especiales para el desfile
de gala que se hace cada año como remate final a las Fiestas, siempre
el domingo por la noche. Los miembros del grupo que lleva la capitanía
tienen que recolectar todavía más fondos, disponen de aún
menos tiempo libre que durante el año anterior, pero disfrutan
también el doble. Hay que hacer algún sacrificio y tranquilizar
alguna vez a la familia con palabras dulces cuando se está con
el grupo el cuarto fin de semana seguido, o cuando en vez de una vez por
semana, el grupo se reúne dos veces. A “Las Conquistadoras”,
la capitanía les tocó en el año 2.000.
Para terceros será difícil imaginarse los gastos que genera este asunto. Primero existen los gastos básicos de adquisición e instalación que cada filá ha de sufragar para diversas cosas a la hora de fundarse. Se compra ”la chilaba” (el disfraz) y se elabora la bandera con el emblema que previamente tiene que ser elegido y establecido, cosa que no resulta nada fácil cuando ya existen varios grupos, ya que no se puede coger nada de lo que ya ha sido elegido por otra filá. Tampoco es fácil encontrar una “cabila”, es decir un espacio donde encontrarse a lo largo del año, para comer juntos o festejar durante las Fiestas. En Moraira es casi imposible encontrar un local con un alquiler que se pueda pagar. Gracias a Dios nosotros tuvimos suerte y alquilamos un local en la Avenida del Portet, que decoramos y equipamos con un mostrador y unos frigoríficos. La capitanía empieza al finalizar la fiesta anterior y dura un
año. El grupo de ejército al que incumbe la capitanía,
tiene que nombrar también a un miembro rey/reina o capitán/capitana
mora respectivamente. Estas “autoridades” tienen una posición
especial durante todas las Fiestas. Por regla general, también
subvencionan económicamente a su filá. Como ya he indicado,
las Fiestas están sujetas a unos gastos enormes. Existe una Junta
Central (comité central de las Fiestas) que se ocupa de la organización
y financiación de los actos festivos generales, tales como la presentación
del estandarte o la presentación teatral de la conquista y reconquista,
que siempre está acompañada con unos grandes fuegos artificiales
y luchas organizadas entre caballeros.
A pesar de todo, una gran parte de los gastos está a cargo de los distintos grupos de ejército. Por ejemplo, ellos son los que tienen que ocuparse de las bandas musicales. Cada filá contratará a un grupo musical para toda la duración de las Fiestas, para que toque durante los desfiles exclusivamente para su grupo. Además, hay que velar por el bienestar físico del grupo y de la banda musical que, en caso de venir de lejos, tendrá que ser alojada también. “Las Conquistadoras” fijamos primero el plan de menús y pedimos la comida por catering para que diariamente sea entregada en nuestra cabila. Además, hay que pedir los fusiles de avancarga y la respectiva munición que se necesita para los actos festivos especiales y los tiros de mortero para despertar cada mañana al pueblo. Para la procesión de las flores hay que comprar los centros florales y finalmente, hay que elegir el disfraz para el desfile de gala evitando en lo posible los disfraces que se hayan llevado ya alguna vez durante otros años en Moraira, ya que uno quiere destacar cada año con algo nuevo que nunca ha habido anteriormente. Los grupos de ejército que llevan la capitanía ocupan la mayor parte del desfile de gala. En Moraira, ya ha habido grupos musicales y de baile, carrozas festivas, caballos, camellos e incluso elefantes.
Pero volvamos al año 2.000, al año de la capitanía cristiana de “Las Conquistadoras”. Desde luego, queríamos destacar con unas atracciones muy especiales durante nuestra capitanía. Por tal motivo, nos reunimos enseguida para recoger ideas que, después de unos debates más o menos acalorados, juntamos para elaborar un programa. Ya llegó la hora de pedir presupuestos y elaborar una financiación. Al terminar ésta, tuvimos que respirar hondo porque los gastos no eran nada bajos y requirían bastante trabajo y esfuerzo. Pero tuvimos muchas ideas buenas. Organizamos tómbolas, cada domingo fuimos al rastro de Teulada donde vendimos trastos y ropa de segunda mano, y actuamos de modelos-amateur durante un desfile de moda que tuvo lugar en el Bar Algas. Elaboramos pastas navideñas que vendimos junto con “Stollen” (pastel alemán navideño) y “Glühwein” (vino tinto caliente con especias) en el mercadillo navideño de Teulada, desgraciadamente durante días de lluvia. No sé cuántos cientos de boletos de lotería navideña vendimos en aquel año. Mis amigos me preguntaban siempre al verme: “¿Qué? ¿Esta vez, nos quieres vender a nosotros?” o “¿Adónde quieres que vayamos ahora?” Desde luego, una de las condiciones básicas para el éxito de las Fiestas es que uno pueda contar con la ayuda y el apoyo de todo el pueblo.
Pero al final, los esfuerzos y sacrificios realizados a lo largo del año tuvieron su fruto: Creamos una de las capitanías cristianas más hermosas. En el desfile había caballos, dos carrozas grandes (una con nuestros niños que participaron y un dragón gigante en el cual estaba Nacho, nuestro Rey), unos Reyes hechos de papel maché y de más de tres metros de altura, y éstos son sólo algunas de las espectacularidades a destacar. Los Reyes o Capitanes de la capitanía respectiva se presentan al público cada año en diciembre durante la Fiesta del “Mig Any” (Medio Año).
A pesar de todo, es una vivencia indescriptible cuando se desfila en
grupo por la calle, a la espalda el “padapam, padapam” de
los golpes poderosos en los tambores, y de repente, al doblar la curva
de la Avenida del Portet, cuando se mira a los rostros sonrientes de la
muchedumbre que espera en las aceras y que acudió sólo para
ver el espectáculo. Uno se siente aliviado cuando todo ha terminado
bien, sin embargo, ya está esperando con alegría al año
siguiente porque al fin y al cabo, todos tenemos lo mismo en mente: conservar
esta bonita tradición en nuestros corazones y convertirla en inolvidable.
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